El pasado 9 de septiembre, la IBERO Monterrey abrió un espacio de encuentro, reflexión y aprendizaje en el marco de las Jornadas de Prevención del Suicidio, una iniciativa que reunió a especialistas de diversas disciplinas para profundizar en la comprensión de uno de los desafíos más complejos de la salud mental. A través de testimonios, evidencia científica, herramientas de intervención y ejercicios de acompañamiento humano, las ponencias coincidieron en una idea fundamental: prevenir el suicidio es una responsabilidad compartida que comienza con la escucha, la empatía y la construcción de redes de apoyo.
La primera ponencia, Testimonio de Vida y Prevención del Suicidio desde el ámbito educativo, estuvo a cargo de la Dra. Alicia Genoveva Hinojosa Ayala, quien invitó a comprender el suicidio como la manifestación de un profundo sufrimiento emocional y no como un acto de valentía o cobardía. Durante su intervención destacó que, en muchos casos, las personas expresan señales de alerta antes de intentar quitarse la vida, por lo que resulta fundamental desarrollar una escucha atenta y libre de prejuicios. Asimismo, compartió información sobre la vulnerabilidad de grupos específicos, como jóvenes y personas de la diversidad sexual, así como la creciente incidencia del desgaste emocional asociado al entorno laboral. La especialista enfatizó que la prevención requiere del acompañamiento familiar, la atención profesional y la eliminación de los estigmas que dificultan pedir ayuda.
Posteriormente, la Mtra. Alejandra Rodríguez Ayala presentó la conferencia Escuchar puede salvar una vida. Primeros Auxilios Psicológicos ante el riesgo suicida, centrada en la importancia de brindar acompañamiento oportuno durante una crisis emocional. Desde los fundamentos de los Primeros Auxilios Psicológicos, explicó que una persona puede experimentar una profunda sensación de desesperanza cuando sus recursos de afrontamiento se ven rebasados. Ante ello, la escucha empática, la contención emocional y el acompañamiento respetuoso pueden marcar una diferencia significativa. La especialista también desmontó diversos mitos relacionados con el suicidio, subrayando que hablar de manera directa sobre pensamientos suicidas no incrementa el riesgo, sino que favorece el diálogo y la búsqueda de apoyo profesional.
Desde una perspectiva científica, el Dr. Carlos Novo Olivas ofreció la conferencia Neurobiología del Suicidio” donde abordó los factores biológicos y neurofisiológicos relacionados con la conducta suicida. A través de una explicación accesible sobre el funcionamiento cerebral, explicó que el suicidio no puede atribuirse a una única causa, sino a la interacción de factores genéticos, ambientales, psicológicos y del desarrollo. Su participación permitió reflexionar sobre la necesidad de fortalecer la investigación, la detección temprana y la atención especializada para comprender mejor los mecanismos que intervienen en el sufrimiento humano.
Cuidar sin descuidarse: la importancia de los cuidados de los terapeutas en la atención de casos con conductas suicidas. fue el eje de la participación de la Mtra. Paula Cecilia Vera Villarreal, quien invitó a las y los asistentes a reflexionar sobre el papel emocional de quienes acompañan a personas en crisis. A través de un formato vivencial y reflexivo, destacó que el trabajo de ayuda requiere no sólo herramientas técnicas, sino también presencia, empatía y conciencia personal. Asimismo, enfatizó la importancia del autocuidado para profesionales, docentes y acompañantes, recordando que reconocer las propias emociones permite sostener procesos de intervención más saludables y efectivos. Su mensaje dejó una profunda reflexión sobre la compasión como una herramienta esencial para acompañar el sufrimiento humano.
La jornada concluyó con la ponencia Comprender para poder intervenir: dejar huellas de esperanza” impartida por el Mtro. Saúl Sánchez Castillo , quien analizó el suicidio como un fenómeno complejo y multifactorial que exige respuestas igualmente integrales. Durante su intervención explicó las distintas etapas que pueden formar parte del proceso suicida y destacó la importancia de actuar ante las primeras señales de alerta. También señaló cómo factores como la soledad, el aislamiento social y la pérdida de vínculos significativos pueden incrementar la vulnerabilidad de las personas, por lo que fortalecer las redes comunitarias y favorecer espacios de expresión emocional constituye una estrategia fundamental de prevención.
Las Jornadas de Prevención del Suicidio en IBERO Monterrey dejaron un mensaje claro: detrás de cada estadística existe una historia humana que merece ser escuchada. La prevención comienza cuando las comunidades se atreven a hablar, a preguntar, a acompañar y a construir espacios seguros donde el dolor pueda transformarse en esperanza.


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